|
Los enfermeros son los profesionales sanitarios más expuestos a las enfermedades de transmisión sérica a causa de pinchazos accidentales. Eso es un hecho. También es un hecho que todas las administraciones deben, o deberían, velar por la seguridad laboral de sus trabajadores. Sin embargo, sólo tres comunidades autónomas, Madrid, Castilla-La Mancha y Baleares, han impuesto la obligatoriedad de contar con material de bioseguridad que permite reducir, prácticamente a cero, el riesgo de pinchazos. La Comunidad Valenciana, justo es también decirlo, ha establecido una serie de recomendaciones internas en este sentido, pero no son de obligado cumplimiento.
Pero, ¿qué pasa con el resto de comunidades autónomas? Los dispositivos de bioseguridad son de sobra conocidos desde hace varios años, incluso el Ministerio de Sanidad repartió, entre todas las comunidades autónomas, fondos para estudiar su implantación en los diferentes sistemas sanitarios, y nada han dicho al respecto. En el trasfondo siempre se ha alegado el elevado coste de estos mecanismos. Coste que se queda en calderilla si, además del precio del material, también se contempla el coste en bajas laborales, sustituciones, inseguridad de los trabajadores, pruebas y tratamientos en caso de infección que se derivan de un pinchazo accidental. En este aspecto, los hechos son irrefutables y exigen una toma de posición urgente por parte de todos los responsables sanitarios, o dejará de ser creíble su supuesta preocupación por la seguridad de los profesionales sanitarios.
|
|
SALVADOR GONZÁLEZ, ESPERANZA PALACIOS, NATIVIDAD PÉREZ Y JULIO SÁNCHEZ
La Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria (UCMA) de Asepeyo Cartuja obtuvo el pasado mes de abril el premio a la mejor comunicación, otorgada por la A.E.E.T.O. (Asociación Española de Enfermería en Traumatología y Ortopedia), en el II Congreso Internacional y VII Nacional de Enfermería en Traumatología y Ortopedia.
La comunicación libre titulada, “Cirugía Mayor Ambulatoria. Control Telefónico basado en Necesidades Básicas. Una Experiencia en más de 600 casos” fue realizada por Salvador González (que la presentó y defendió en el congreso), Esperanza Palacios, Natividad Pérez y Julio Sánchez, enfermeros de la Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria de Asepeyo Cartuja de Sevilla.
En dicha comunicación se hizo un repaso de la labor de enfermería y sus intervenciones basadas en la taxonomía de la NANDA-NIC-NOC, a lo largo del circuito asistencial de la UCMA, haciendo mención especial al control telefónico de enfermería basado en las necesidades básicas y que al igual que las intervenciones (NIC) se registran en el soporte informático de Historias Clínicas “Chaman+”. Por último, se hizo un estudio estadístico sobre las necesidades que no estaban cubiertas, porcentaje de incidencia sobre el total de casos (643) y momento de detección de las necesidades.
Desde aquí, nuestro reconocimiento por contribuir al enriquecimiento de la investigación en enfermería.
|
|