En los últimos meses se ha venido cuestionando, desde distintos foros, la idoneidad de los modelos de gestión seleccionados por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid que resultan de aplicación a sus nuevos hospitales. A tal punto ha llegado la confrontación que, desde algunas instancias, se habla sin reparos del término “privatización de la sanidad pública”. Como profesionales sanitarios, ajenos a la politización de la sanidad, que no al debate y al consenso necesarios, vemos con preocupación la manipulación de determinadas realidades. No se puede, ni se debe, hablar con un mínimo de seriedad de privatización de un sistema sanitario que sigue manteniendo por encima de todo los principios establecidos en la Ley General de Sanidad: universalidad, gratuidad, financiación pública, accesibilidad, equidad, reafirmados sin ambages en la más reciente Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud.
Es, igualmente, legal innovar con nuevos modos de gestión sanitaria, incluidos aquellos que se atribuyen directamente a la gestión privada, porque también así se contempla en la Ley de Ordenación Sanitaria de la Comunidad de Madrid y en la Ley 15/1997 sobre habilitación de nuevas formas de gestión del Sistema Nacional de Salud. Todo ello mientras se respeten de forma exquisita aquellos principios originales y, siempre y cuando, lo que se busque sea una mayor eficiencia en la gestión de los recursos. Principio éste que, por cierto, constituye una obligación ética de primera magnitud cuando constatamos un crecimiento permanente de las necesidades frente a unos recursos necesariamente limitados.
No hagamos demagogia con las palabras y trabajemos en ese gran pacto sanitario en el que todos tengamos como referente único la salud de los ciudadanos y la seguridad de los pacientes. Éste es el verdadero debate. |
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ANA FERNÁNDEZ GARCÍA DE MARDONES
Ana Fernández ha obtenido el Primer Premio Nacional Fin de Carrera de Enfermería, correspondiente al curso académico 2006-2007. Este galardón, otorgado por el Ministerio de Educación y Ciencia, tiene como objetivo distinguir a los alumnos que hayan culminado con mayor brillantez sus estudios universitarios.
Diplomada en Enfermería por la Escuela de la Universidad de Navarra, Ana Fernández trabaja en la UCI de la Clínica Universitaria desde el pasado octubre, tras finalizar en dicho centro hospitalario el Curso de Especialización en Cuidados Intensivos. Una mirada al expediente académico de Ana Fernández no deja lugar a dudas sobre el merecimiento del premio: 20 matrículas de honor, 7 sobresalientes y 6 notables.
Se da la circunstancia de que, por tercer año consecutivo, el Primer Premio Nacional Fin de Carrera recae en una diplomada por la Escuela de Enfermería de la Universidad de Navarra. Así, Sonia Pórtoles Chueca recibió el correspondiente al curso 2004-2005 y Maddie Olano Lizarraga el del curso 2005-2006. Curiosamente, las tres premiadas han realizado el mismo Curso de Especialización en Cuidados Intensivos.
Ana Fernández decidió estudiar Enfermería siguiendo el ejemplo de su hermana María, dos años mayor que ella. “Tenía claro que haría una carrera de Ciencias. Me gusta tratar con la gente y la enfermera es quien pasa tiempo con el enfermo y tiene mayor trato con él. Por eso, estoy contenta de haber elegido esta profesión”.
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