En los últimos años, el debate sobre la prescripción enfermera ha generado cientos de artículos de opinión, notas de prensa, trabajos científicos... desencadenando una importante concienciación social al respecto de la inseguridad jurídica de los enfermeros y enfermeras españoles a la hora de poder realizar su trabajo con garantías suficientes tras la limitación impuesta por la Ley del Medicamento, reduciendo la capacidad prescriptora a médicos y odontólogos.
En todo ese tiempo han sido miles las aportaciones recibidas en la redacción de DIARIO ENFERMERO procedentes de otros tantos miles de profesionales poniendo en nuestro conocimiento, con extraordinario detalle, ejemplos concretos del día a día del trabajo enfermero en lo que se refiere a la prescripción de medicamentos y productos sanitarios.
La realidad se impone si queremos que el sistema sanitario español no se vea profundamente alterado por el cese de una actividad que, al igual que en muchos países del mundo, no hace sino reconocer las competencias cada vez mayores de los enfermeros y centra su interés en la protección de la salud de los ciudadanos y la seguridad de los pacientes. Cada uno de los más de 240.000 profesionales que, con orgullo, cuidan de las personas en nuestro país han asumido ese compromiso basado en una práctica ética y competente.
La Consejería de Salud de Andalucía ha demostrado su sensibilidad a la hora de afrontar esta problemática, en un escenario basado en el diálogo y el consenso, aunando posiciones y defendiendo, en primer lugar, el mayor interés de los ciudadanos y la seguridad jurídica de los enfermeros. Desde DIARIO ENFERMERO queremos reconocer esta iniciativa, pionera en España, y que, respetando las competencias de todos los miembros del equipo de salud, favorece, sencillamente, que las enfermeras puedan seguir realizando su labor, a favor de sus pacientes, con la seguridad que requiere una responsabilidad tan elevada. Sin duda, constituye un referente que ha de complementar la articulación definitiva del compromiso reiterado del Ministro de Sanidad para resolver la situación a nivel de todo el Estado a la mayor brevedad posible. |
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LAURA MARTÍNEZ, OLGA DEL CASTILLO Y MARÍA URTASUN
Estas tres cooperantes de ENFERMERAS PARA EL MUNDO (EPM) se trasladan en el próximo mes de febrero a Ecuador y Perú. Estas profesionales tienen la misión de apoyar técnicamente a los equipos locales y realizar el seguimiento y evaluación de los proyectos que esta ONG desarrolla en la zona. Su formación en cooperación internacional y atención primaria de salud asegura que tengan las bases conceptuales y prácticas para gestionar proyectos y representar a EPM en estos países. En la imagen aparecen con personal de EPM en las sesiones preparatorias de su viaje.
Laura Martínez Olivares, enfermera de Jaén, viajará a Portoviejo, donde EPM y la Fundación de Mujeres Santa Marta desarrollan el proyecto “Manabí Saludable” que busca mejorar las capacidades comunitarias e institucionales en atención primaria. Por su parte, Olga del Castillo Fernández, trabajadora social salmantina, se trasladará a Quito para trabajar con la Casa Campesina Cayambe en el proyecto “Sumay Kawsay” que tiene como objetivo apoyar la política de salud intercultural en el cantón Cayambe. Estos dos proyectos han sido financiados por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Gobierno que viene apoyando a EPM desde 2004.
A Rioja, Perú, se desplazará María Urtasun Lanza, enfermera alcarreña, que trabajará con la Asociación para el Desarrollo JIREH, en el proyecto “Mejora de la Atención de Salud”, que pretende, en colaboración de las autoridades sanitarias y las organizaciones locales, incrementar la calidad de la atención dentro de los establecimientos sanitarios y en la comunidades. La financiación de este proyecto proviene del Gobierno de Cantabria, que ha apoyado a EPM en anteriores proyectos en Ecuador.
Las experiencias recogidas por estas tres cooperantes durante su trabajo en el terreno serán de gran valor para la proyección de EPM en América Latina, ya que son los sentidos de la organización en estas regiones. Antes de desplazarse a Quito, Portoviejo (Ecuador) y Rioja (Perú) las cooperantes han realizado un proceso de inducción donde el equipo técnico de EPM las ha capacitado sobre las herramientas de gestión, los proyectos, los socios locales y los contextos políticos, sociales y sanitarios de sus nuevos lugares de trabajo.
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