No son nuevos los planteamientos en torno al derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario, sus especiales características y la necesidad de su regulación específica, como en estos días ha hecho público el Comité de Bioética de España. Y siempre que esa regulación se base en la norma constitucional y en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, habrá de ser bienvenida.
El Consejo General ya tuvo ocasión de pronunciarse hace años sobre esta cuestión, a través de su Resolución 27/96, de 20 de noviembre de 1996, por la que se reiteró y ratificó el derecho de los profesionales de enfermería a la objeción de conciencia, recogiendo una consolidada jurisprudencia constitucional, sobre todo la sentencia de 11 de abril de 1985, que proclamó expresamente:
“No obstante, cabe señalar, por lo que se refiere a la objeción de conciencia, que existe y puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación. La objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocido en el artículo 16.1 de la Constitución, y, como ha indicado este Tribunal en otras ocasiones, la Constitución es directamente aplicable, especialmente en materia de derechos fundamentales”.
Además, el Código Deontológico de la Enfermería española reconoce en su artículo 22 este derecho, obligando a la Organización Colegial a velar para que ningún enfermero o enfermera pueda sufrir discriminación o perjuicio a causa del uso de este derecho. |
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ANA FRANCISCA MEDINA
Ana Francisca Medina Rodríguez, delegada en Almería de Enfermeras para el Mundo —Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD) de la Organización Colegial de Enfermería de España—, ha sido una de las galardonadas por la Junta de Andalucía con la insignia honorífica, como reconocimiento a su contribución al desarrollo de la provincia en sus diferentes ámbitos de trabajo y ocupación. En el caso de Medina, han querido agradecer el trabajo desinteresado que ha desempeñado en el ámbito de la educación para la salud con núcleos poblaciones especialmente desfavorecidos y marginales de la provincia.
Además de delegada provincial de EPM, Ana Francisca Medina es enfermera de quirófano y profesora asociada de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Almería. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Alicante, Medina cuenta con una dilatada trayectoria profesional.
En el ámbito hospitalario, ha trabajado como enfermera de quirófano en hospitales de Almería y de Madrid. Fue en Melilla donde empezó a cooperar con Cruz Roja en la atención sanitaria a la población desfavorecida que, en su mayoría, era de origen marroquí. El contacto con EPM llegó poco después.
Con esta ONGD y el Colegio de Enfermería de Almería, Ana Francisca Medina ha puesto en marcha El Puche: un proyecto de vida sana en un barrio sano, un programa sobre promoción de la salud de la población multicultural del barrio almeriense de El Puche, el primero que lleva a cabo EPM en nuestro país. A través de diversos talleres dirigidos a la población multicultural adulta de esta barriada, el objetivo principal es promocionar la salud, prevenir enfermedades y orientar al ciudadano sobre los servicios sanitarios.
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