El pasado viernes terminaba el Congreso Mundial que cada cuatro años celebra el Consejo Internacional de Enfermeras y el resultado no podía ser mejor para España. Han sido más de un centenar largo las enfermeras españolas que han decidido acudir a esta gran cita mundial de la enfermería a pesar de la distancia y las dificultades que suponen para los ciudadanos la situación financiera que venimos arrastrando en los últimos meses. Aun así, los españoles no sólo estuvimos presentes en el congreso, sino que además hemos sido uno de los países con mayor participación, tanto como congresistas como ponentes, de las diferentes comunicaciones que se fueron desarrollando en estos días.
En cuanto a las más de cien comunicaciones y pósters de enfermeros españoles, cabe destacar el alto nivel científico demostrado en todos ellos. Y prueba de ello es el interés que despertaron entre los asistentes, especialmente en la comunidad iberoamericana, donde se intercambiaron experiencias y se estrecharon numerosas líneas de colaboración entre congresistas de países de habla hispana y portuguesa.
Y el colofón de este gran evento fue el reconocimiento internacional a la enfermería española en la figura de su presidente, Máximo González Jurado. Tal y como aseguró en su discurso se trata de un premio para todos y cada uno de los 240.000 enfermeros que cada día se dejan la piel en España para velar por la excelencia de sus cuidados y la seguridad de los pacientes y, en definitiva, conseguir que nuestro sistema sanitario sea el séptimo mejor del mundo. |
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ENFERMEROS DEL HOSPITAL VALME DE SEVILLA
El Hospital Valme de Sevilla ha logrado el premio a la mejor comunicación, en el apartado de enfermería, en el VI Congreso de la Sociedad Andaluza de Cuidados Paliativos (SACPA) celebrado, recientemente, en Sevilla. El equipo lo forman siete profesionales, entre enfermeros y auxiliares, coordinados por el enfermero Ángel Rodríguez (en la imagen). El resto de componentes son Aurora Ruiz, Catalina García, Juan Manuel Caparrós, y las auxiliares de enfermería Teresa Hernández, Gertrudis Barcia y José Luis Barroso.
Su trabajo gira en torno al "Análisis comparativo de las repercusiones de los cuidados desde dos áreas diferentes: la del cuidado familiar y la del profesional sanitario". Se han centrado en pacientes con úlceras por presión, grado IV, y con demencia avanzada con el objetivo de conocer el porcentaje de curación de tales heridas en estos enfermos con dependencia total para las actividades básicas de la vida diaria y con deterioro cognitivo severo.
La investigación se ha llevado a cabo en la Unidad de Continuidad Asistencial de este centro hospitalario. A lo largo de 15 meses, han estudiado un total de 135 pacientes con úlceras por presión y con demencia avanzada, un sector de la población muy vulnerable y escasamente referido en la literatura científica. Las conclusiones apuntan a un porcentaje muy bajo de curación, que no llega al 18,7%, siendo muy elevada la tasa de mortalidad de los mismos (73,3% de los pacientes que desarrollaron úlceras por presión durante el estudio).
Según el coordinador del mismo, con esta investigación se “pone de manifiesto la necesidad de un abordaje paliativo y multidisciplinar de estos enfermos con el fin de garantizar el máximo confort de los pacientes y sus familias, evitar el dolor en las curas y minimizar las infecciones que se puedan derivar”.
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