En el seno de una profesión reconocida y valorada excepcionalmente en primer lugar por los propios pacientes. En el seno de una profesión cuyos integrantes son considerados dentro del grupo de los mejores del mundo por su cualificación y competencia profesional. En este escenario asistimos a un triste suceso que ha producido la consternación de toda la profesión enfermera, su solidaridad con la familia afectada y su comprensión hacia la terrible situación por la que atraviesa una profesional cuyo derecho a ser tratada con las garantías procesales que asisten a cualquier ciudadano ha de ser respetado, independientemente de la dramática situación por la que todos atravesamos.
La precipitada declaración efectuada por el director gerente del hospital Gregorio Marañón, su aún más deleznable y apriorística calificación de los sucesos como “gravísima negligencia que no tiene excusa” y/o “terrorífico error profesional” han provocado el rechazo unánime de la enfermería española en la medida que dicho portavoz ha emitido una sentencia sobre unos hechos que ni siquiera la administración correspondiente, a la que él representa, había comenzado a investigar.
En un momento triste, muy triste, para nuestro ejemplar sistema sanitario se hace imprescindible analizar los hechos, compartir el dolor, investigar, detectar presuntas responsabilidades, ya fueran de los profesionales, de la administración o de ambos. Finalizado ese proceso será ineludible implementar las medidas necesarias para evitar, hasta el límite de lo humanamente posible, que un suceso de estas características pueda volver a repetirse. |
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JUANA HERNÁNDEZ CONESA
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha galardonado con la Medalla Florence Nightingale, que otorga cada dos años, a Juan Hernández Conesa, por su dedicación como profesora e investigadora, para que la enfermería tenga más reconocimiento social y científico y, en concreto, por ser pionera en los estudios sobre la historia y la filosofía en esta profesión.
Esta enfermera cartagenera actualmente es profesora de Enfermería de la Universidad de Murcia, donde ha sido directora de la Escuela de Enfermería. Es licenciada en Geografía e Historia, Diplomada en Enfermería y doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación. Su tesis doctoral versó sobre “Historia y Teoría de la Enfermería”, en ella realizó un análisis bibliométrico -de literatura enfermera- de los años comprendidos entre 1842 a 1996 utilizando para ello, los fondos bibliográficos de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica.
La medalla se concede a miembros y auxiliares de una Sociedad Nacional de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja que se “hayan distinguido en tiempo de guerra o en tiempo de paz, por una valentía y una entrega excepcionales en favor de heridos, enfermos, inválidos o en favor de poblaciones civiles, víctimas de un conflicto o de una catástrofe”, o bien, por "servicios ejemplares y espíritu pionero y creativo en los ámbitos de la prevención, de la salud pública y de la formación en los cuidados de enfermería".
Hasta la fecha sólo dos españolas habían recibido esta distinción: la duquesa de la Victoria, en 1912, y Concepción Bermejo Zorrilla, en 1970.
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