| Tal y como informamos en la portada de hoy, este miércoles, la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados aprobaba una propuesta de modificación de esta Ley del Medicamento que cambiaría la terrible situación de inseguridad con la que venimos trabajando desde hace más de tres años. Una modificación que, además, contó con el voto favorable de todos los grupos parlamentaros salvo el PP que, contra todo pronóstico, se abstuvo.
El PP fundamentó su abstención en dos razones que difícilmente será capaz de explicar a sus enfermeros votantes puesto que con su decisión está dando la espalda a la legítima aspiración de los 240.000 enfermeros a volver a desarrollar su asistencia con plenas garantías de seguridad jurídica. Y es que su portavoz, Mario Mingo, justificó su decisión en que la enmienda aprobada gracias al voto del resto de las fuerzas políticas no recoge dos propuestas suyas, ninguna de ellas incompatible con un posible voto a favor de la prescripción enfermera:
(1) que los fondos de investigación de sanidad vuelvan a al Sistema Nacional de Salud porque en la actualidad se dirigen al Instituto Carlos III que depende del Ministerio de Ciencia e Innovación; Una aspiración que en nada es(y 2) porque solicita que la capacidad de prescribir se amplié a los fisioterapeutas. Una propuesta que también compartía IU que, sin embargo, no tuvo problema alguno en votar también a favor de la medicación de la Ley.
Cabe señalar que el PP había presentado dos enmiendas que recogían ambas reivindicaciones y tuvo, por tanto, la posibilidad de defender sus pretensiones sin necesidad de traicionar a la enfermería cambiando un voto que, hasta pocos minutos antes de empezar la comisión, iba a ser favorable a la modificación.
|
|
MARÍA CONCEPCIÓN TARRUELLA, PILAR GRANDE Y GASPAR LLAMAZARES
El pasado miércoles, en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, una enfermera (Concepción Tarruella representante de CiU) y dos médicos (Pilar Grande, del PSOE, y Gaspar Llamazares, en nombre de IU y del grupo mixto), demostraban su verdadero compromiso, primero con la sanidad española y con los pacientes, pero también con los 240.000 enfermeros y enfermeras de España. Una profesión sanitaria que desde julio de 2006 se ha visto obligada a prestar su asistencia sanitario y tomar decisiones sobre fármacos sin ninguna seguridad jurídica y arriesgándose, por el bien de sus pacientes, a ser condenadas por un presunto delito de intrusismo profesional.
Estos tres grandes parlamentarios, daban un ejemplo de madurez y de sentido común, de verdadera capacidad de diálogo y de conocimiento real del funcionamiento del Sistema Nacional de Salud: Haciendo primar, por encima de todo, la calidad asistencial, las necesidades de los pacientes y la seguridad, tanto de los propios ciudadanos como de las principales profesiones sanitarias, porque esta medida dará más seguridad a todos.
Después de que el pasado mes de abril, el PSOE, a través de Pilar Grande, presentara una propuesta de modificación, la Comisión de Sanidad ha estado trabajando intensamente para alcanzar un texto que contase con el beneplácito de todos: profesiones sanitarias y grupos políticos. Y cuando decimos todos es todos por el PP, a pesar de que finalmente se abstuvo, hasta diez minutos antes de comenzar la votación tenía la intención de votar también favorablemente y había dado su visto bueno al texto.
Desde Diario Enfermero trasladamos a Tarruella, Grande y Llamazares el agradecimiento de toda la enfermería española por el magnífico trabaja realizado y por haber puesto en el empeño sangra sudor y lágrimas para conseguir un consenso que era imprescindible puesto que se justifica en verdaderas razones de Estado.
|
|