El programa de Detección e Intervención en Trastornos de la Conducta Alimentaria (DICTA), que durante el pasado curso escolar permitió prevenir 171 de casos de estas enfermedades en adolescentes, ha reiniciado su actividad para el curso 2009-2010. A lo largo de sus ocho años de existencia, este proyecto "pionero" en Europa ha contado con la participación de más de 300 centros educativos, y cerca de 20.000 alumnos pertenecientes a los 22 departamentos de salud de la Comunitat, según informó la Generalitat en un comunicado.
La iniciativa que desarrolla la Conselleria de Sanidad, en colaboración con la de Educación, tiene como objetivo general detectar precozmente los trastornos de la conducta alimentaria y promover hábitos de vida saludables en la población adolescente escolarizada en la Educación Secundaria de centros públicos, privados y concertados en la Comunitat Valenciana.
El desarrollo del programa se lleva a cabo por parte de profesores, tutores y orientadores de los propios centros docentes, quienes reciben formación y capacitación específica, acreditada oficialmente por la Conselleria de Educación, y cuyo procedimiento de trabajo está protocolizado vía on-line, a través de la página web de www.ditca.net
Así, entre las actuaciones sobre el alumnado, la Conselleria destacó la prevención primaria, que se centra en el formato taller y que consta de cuatro sesiones, como son imagen corporal; autoimagen y autoestima; alimentación, nutrición y publicidad; y medios de comunicación.
Por otra parte, los programas de detección precoz se basan en la utilización de instrumentos de cribado. De esta forma, según explicó Sanidad, "si se da un caso sospechoso, el alumno debe someterse a nuevas pruebas que permitan confirmar o no el diagnóstico y, si procede, instaurar el tratamiento más adecuado para cada persona".
El procedimiento para la detección precoz de anorexia y bulimia que utiliza DICTA se basa en dos fases. La primera consiste en la realización de cuestionarios autocumplimentados por el alumno en el aula y, posteriormente, en una entrevista del orientador del centro escolar a aquellos alumnos que han superado el punto de corte en la primera fase. Una vez detectados los posibles casos, éstos se remiten para su confirmación diagnóstica y el posible tratamiento, a los correspondientes centros de salud.