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Una de las premisas de la profesión enfermera, a lo largo de su historia, es y será siempre premiar única y exclusivamente a los méritos y huir de cualquier actuación que conlleve el más mínimo ápice de demagogia política. Muy pocas organizaciones profesionales pueden hacer como la nuestra: asegurar esto con rotundidad y, además, demostrarlo. Y buena prueba de ello es el abanico de personalidades y profesionales que han obtenido el reconocimiento de nuestra profesión. Porque entre ellos hay gente de todas las ideologías y de todas las disciplinas. Son personas que apostaron con valentía por el bien de la sanidad y abandonaron cualquier otro interés que no fuese el beneficio del paciente haciendo caso omiso a los juegos políticos o a los intereses corporativistas que tan a menudo afloran en los procesos de mejora de la sanidad.
La enfermería está acostumbrada a tener que luchar por sus reivindicaciones, a tener que dejar un reguero de sangre, sudor y lágrimas en el camino hacia su desarrollo como profesión. Un desarrollo que, además, ha ido siempre en paralelo a las necesidades del paciente. Necesidades que abarcan tanto el campo asistencial como las plenas garantías de su seguridad clínica. No en vano, somos plenamente conscientes de que aquello que no beneficia al paciente tampoco nos beneficia a los enfermeros. Esta misma razón nos lleva a luchar hasta la extenuación por lo que creemos necesario en beneficio del paciente.
El premio que vamos a entregar el próximo lunes 16 de noviembre a María Jesús Montero es un claro ejemplo de nuestra apuesta continuada por premiar los méritos personales y profesionales. Porque cuando hace cinco años luchábamos por convencer a los partidos políticos sobre la injusticia que suponía para la enfermería la 'ley del medicamento', esta joven consejera reconoció públicamente que teníamos razón y se comprometió a resolver el problema en su comunidad autónoma. Su valentía y el compromiso demostrado con una profesión que conoce a fondo, bien merecen el máximo reconocimiento de la enfermería española.
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PROYECTO HOMBRE
Proyecto Hombre cumple esta semana 25 años de existencia. Para conmemorarlo, ha celebrado una fiesta en la que se han congregado diversos representantes de la cultura, las artes, la política, el cine y la televisión. Todos ellos han querido homenajear a una asociación pionera en el tratamiento de la prevención de drogodependencias, que surgió motivada por la necesidad de dar respuestas a esta situación desde una organización no gubernamental.
Proyecto Hombre (algunos de cuyos representantes aparecen en la foto) nació hace 25 años como respuesta a un contexto muy particular: la España de los años 80. Un período en el que, repentinamente, se despertó una fuerte alarma social, sanitaria y judicial.
Como en España no existían proyectos consolidados, las alternativas se buscaron en las experiencias de profesionales y organizaciones de otros países que intentaron ofrecer una solución global al fenómeno de las drogas y la marginación. En este sentido, se buscaron experiencias validadas internacionalmente y las encontraron en la Fundación Italiana CeIs Proyecto Hombre (1971) que recuperó las experiencias de Maxwell Jones y Daytop (1946, Estados Unidos).
Tras adaptar la metodología a la realidad española, en 1984 nace el primer Centro de Proyecto Hombre en Madrid. A partir de este momento, se crean otros centros en distintas comunidades autónomas, cuyos presidentes se asocian en 1989 para garantizar una metodología y filosofía comunes que preserven la identidad de Proyecto Hombre y la calidad de la intervención: así nace la Asociación Proyecto Hombre, una asociación que 25 años después mantiene su compromiso social intacto.
Desde entonces, Proyecto Hombre trabaja a través de un método terapéutico y educativo para la prevención, rehabilitación y reinserción social de drogodependencias y otras adicciones, siempre haciendo hincapié en la maduración y el crecimiento de la persona, y constatando, cada vez más, que la fortaleza del ser humano hace posible que las personas cambien y aprendan a vivir.
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