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Los ciudadanos estamos siendo testigos de cómo la sanidad española atraviesa un momento histórico, se está dando a inicio a un ciclo en el que el protagonismo enfermero va a permitir un marco asistencial basado en la calidad y en la seguridad de los pacientes. Una sanidad en la que va primar la cercanía entre los profesionales y los pacientes, el trato excelente pero a la vez humanizado y personalizado. Una nueva era que viene de la mano del nuevo desarrollo de la enfermería española basado en tres pilares fundamentales.
El primero de ellos es una nueva formación de Grado – es decir, una licenciatura enfermera – que ha venido a implantar un plan de estudios de altísimo nivel cuyo resultado es una formación que se adapta con las necesidades de los pacientes y el perfil definitivo de los profesionales en los hospitales y centros de salud.
El segundo de ellos es la inmediata implantación de las siete especialidades enfermeras y las trascendentales consecuencias que esto va a suponer para la asistencia sanitaria. Una asistencia que va a contar con enfermeros especialistas en geriatría, salud mental, enfermería familiar y comunitaria, pediatría, enfermería del trabajo, matronas, y enfermería médico-quirúrgica. Una sanidad con enfermeros y enfermeras especialistas es una apuesta firme y decidida por la seguridad, la excelencia y calidad.
Y el tercer pilar es, como no podía ser de otra manera, la prescripción farmacológica enfermera, una nueva competencia que viene a dar seguridad jurídica a algo que veníamos haciendo desde hace décadas. Aunque la modificación de la 'ley del medicamento' que hemos conseguido irá más allá puesto que el Parlamento de la nación ha querido apostar por nosotros consciente de que el futuro asistencial requiere de enfermeros y enfermeras con plena capacidad de resolver problemas de salud y aplicar sus diagnósticos y cuidados hasta las últimas consecuencias.
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MÁXIMO GONZÁLEZ JURADO
La enfermería española debe felicitarse por todos los logros alcanzados durante el año 2009, que difícilmente pudo acabar mejor al aprobarse definitivamente en el Congreso la modificación de la ‘ley del medicamento’, es decir, ‘la prescripción enfermera’, y que, en 2010 podrá comprobar en qué medida van a influir en el desarrollo de la profesión.
A lo largo de estos últimos 25 años la enfermería española ha luchado por un desarrollo de sus competencias motivado por el ansia de mejora de la asistencia y cuidado de los pacientes.
A día de hoy, la profesión se encuentra ante los mayores retos que nunca hasta ahora se había planteado, y que van ser los tres pilares fundamentales en los que se basará este desarrollo competencial; el título de grado, las especialidades y la ya aprobada 'prescripción enfermera'.
Conseguir todo esto ha supuesto unos cuantos años de lucha, sufrimiento y también, cómo no, de satisfacciones por los logros conseguidos y de la que todos los enfermeros y enfermeras de España han sido partícipes.
Pero nada de esto hubiera sido posible sin la constancia, el tesón y la voluntad de quien representa a todos ellos, Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería, que ha conseguido poner a la enfermería española en el lugar que le corresponde por su calidad.
No ha sido un camino fácil, pero la confianza que inspiran unos profesionales con tanta preparación ha ayudado a Máximo González Jurado a sentirse respaldado en cada paso que ha dado a la hora de defender los derechos y, como no podía ser de otra manera, de garantizar los deberes de la profesión con la sociedad.
Sin duda los pacientes de este país pueden estar tranquilos. Su asistencia sanitaria está garantizada, les cuida una enfermera.
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